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KAUFFMAN DOIG
 La profesora Cárdenas expuso los resultados de las interrogantes  investigaciones que había estado realizando en Illescas, de lo que hemos  ya informado en otra parte de esta obra.
 Los arqueólogos e historiadores Vega, Matos y Kauffman Doig, se refirieron a los Tallanes y en forma concreta a los hallazgos arqueológicos de Vicús y el profesor Elizaldo Medradas, a las relaciones inter-culturales de las culturas que florecieron al sur del Ecuador, con las de Vicús, y de los Tallanes en general, habiendo planteado la conveniencia de que se hagan investigaciones binacionales a fin de descubrir y desentrañar el velo de misterio que aún tiene el pasado, el cual no tiene fronteras. 
 En el curso de Simposio, se alertó contra la depredación que los huaqueros de todo nivel, habían hecho por afán de lucro, destruyendo tumbas y muchos objetos que aparentemente no tenían valor comercial pero que desde el punto de vista de la arqueología era de incalculable valor. 
Si bien es cierto se dijo que en muchas ocasiones los huaqueros son los primeros que descubren – como en el caso de Vicús  y las momias de Paracas – la existencia de sitios en donde hay estos restos del pasado histórico; en la mayoría de los casos, hacen más mal que bien. En esa acción de huaquear, se aseguró que  hasta se habían llegado a utilizar tractores, como lo prueban las anchas excavaciones con quince metros de profundidad.    
 La Señora Elena Rubio, que participaba en nombre de Chulucanas – en donde el Municipio tenia desde hacia bastante tiempo un pequeño museo Vicús- manifestó  que el 15 de Octubre de 1975, el escritor Carlos Robles Rázuri, desde “El Tiempo” de Piura daba el grito de alerta de que se estaba depredando la riqueza arqueológica de Vicús desde 1937. La misma ponente aseguró que en 1935 un acucioso coleccionista, don Luis Elías habían vendido en la suma simbólica de doce mil soles a cancelarse en mensualidades, con las que no se cumplieron,  su colección de dos mil ceramios en los que habían muchos de Vicús. Eso fue la base de la creación del Museo Arqueológico de Piura que aún estaba por formarse. Se habló también que de esa colección se habían perdido muchas valiosas piezas y que lo mismo había ocurrido en el Museo de Pueblo Libre de Lima. Muy lejos se estaba de suponer en este Simposio, que un año más tarde, en un sensacional robo en Lima, iban a perderse valiosísimas piezas de oro, entre ellas el famoso Tumi.
También se hicieron conocer las dificultades habidas para conseguir muebles para el museo, sobre todo vitrinas, y como habían ayudado antes la Cámara Junior de Castilla y el Banco Popular y más tarde  Inter-Americana de Comercio.
 El doctor Ramiro Matos, manifestó que en 1963 con motivo de una visita a Piura que hiciera con otros arqueólogos nacionales bajo el Convenio Fulbrish (E.U.) y la Universidad de San Marcos, pudo examinar la Colección Elías y que no encontró en ella nada que fuera diferente a lo que entonces se conocía, pero que de todos modos se trataba de una buena colección.
 Se manifestó que en 1960, cuando el Prefecto Ingeniero Cornejo Burgos, trabajaba como agricultor en el Alto Piura, había sido inquieto investigador y había realizado excavaciones el la Zona de Vicús y que don Domingo Seminario Urrutia, hacendado de la región por los años 1962 había empezado a crear una valiosa colección de ceramios y artículos de orfebrería que más tarde se vendieron al Banco Popular.
 Por último se relevó el gesto altruista y desinteresado del Padre Miguel Justino Ramírez que había logrado reunir una valiosa colección de ceramios de Vicús y Tallanes en general, a lo largo de muchos años haciendo apreciables gastos por compra y que había regalado al Concejo Provincial de Piura, los que hasta el año del Simposio o sea 1980, todavía permanecían encajonados en espera que entrase en funcionamiento en forma definitiva el Museo Arqueológico de Piura.         
     Desde 1963, Ramiro Matos  había propuesto el nombre de Vicús, a la fase cultural de esa zona, en lugar de Sechura como desde 1960 había sido propuesto por Edward Lanning. 
 Nuevas Investigaciones en Vicús – Ñañañique.
 También en Chulucanas, la catástrofe' pluvial de 1983 dejó al descubierto ruinas que antes no se hubieran podido imaginar. Una vez más la casualidad vino en ayuda de la ciencia y de la historia.
 Fue en la zona de Chu1ucanas, en donde las torrenciales lluvias se presentaron con más intensidad, produciendo erosión en muchos cerros y fue así como en la zona de Vicús, varias grandes piedras que habían quedado sueltas por haberse disuelto la argamasa que las unía para formar una pared de confección muy antigua, fueron aprovechadas para obras de defensa contra las inundaciones. De esa forma quedaron al descubierto restos arqueológicos.
 Otro tanto ocurrió con el cerro Ñañañique al norte de la ciudad de Chulucanas, de donde se extrajeron gran cantidad de piezas de cerámica por los huaqueros.
 Todo eso llegó a conocimiento de arqueólogos nacionales y extranjeros, motivando su interés.
La misión ORMSTOM, que es una organización científica apoyada por el Gobierno francés para actuar en los países en desarrollo, se unió al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC) del Perú, y a la Universidad Católica, para acometer un largo y ambicioso proyecto de investigación, por un período de seis años. Se interesaron también en el Proyecto, Alemania Occidental y Polonia.
 Como Director General de todo el proceso de investigación, actúo el arqueólogo alemán y catedrático de la Universidad de Bonn, Peter Kaulicke.
 El proyectó científico se ha dividido en dos sub-proyectos que actuaron simultanea independientemente, pero en forma coordinada.
 El. Sub-proyecto Cerro Vicús, estuvo a cargo del arqueólogo po1aco Cristóbal Mackowsky.
El Sub-proyecto cerro Ñañañique, lo dirigió el arqueólogo francés Jean Guffroy.                       .
 Ya antes en esta misma historia, hemos dicho que en Piura queda aún mucho por descubrirse y también existen bastantes velos por descorrer. Podríamos asegurar que recién se está empezando a conocer la verdad de nuestro remoto pasado, y quizá el futuro nos depare muchas grandes y gratas sorpresas.
 Los tres arqueólogos extranjeros eran catedráticos en la Universidad Católica y llegaron a Piura en Febrero de 1987 y luego en Junio del mismo año, acompañados de los estudiantes de esa misma universidad Guillermo Gadmi, Patricia Muriello Valdés; Horacio Dulanto y Antonio Murao. Igualmente formaba parte del grupo el arqueólogo peruano Víctor Pimentel del Instituto Nacional de Cultura.

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