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Introducción
Chavín representa la época que da inicio al uso de los metales. La producción metalúrgica comienza con el oro y casi simultáneamente con el cobre nativo en sitios ligados a Cupisnique y Chavín, a pesar de que la evidencia más antigua de objetos de oro en los Andes centrales se remonta 1 500 años antes de la era cristiana en la región de Andahuaylas, en la sierra sur del Perú.
A lo largo de toda la etapa Formativa la metalurgia mantuvo una condición ciertamente primitiva utilizando los metales nativos -tanto el oro como el cobre- en su forma natural. Posteriormente el cobre, hallado en forma de rocas, sería convertido en metal mediante procesos de fundición.
El oro y el cobre eran obtenidos en la naturaleza en forma de "pepitas" o pedazos que contenían físicamente sus cualidades de color, dureza y maleabilidad. Lo que hacían los artesanos era convertirlos en láminas mediante el martillado en frío, sin someterlos al fuego. Los dos metales mencionados son lo suficientemente maleables como para que esto ocurra, aun cuando el cobre podía exigir el calentamiento para ser trabajado, lo que llevó a descubrir que el uso del fuego podía permitir una unión más firme entre piezas que estaban originalmente separadas. Existen algunos objetos en los que también se usó plata nativa, como los de Chongoyape, donde se usó la unión de un segmento de este metal con otro de oro para obtener un efecto de color.
Las láminas de metal, martilladas, presionadas, repujadas o trabajadas con instrumentos con punta o filo, eran finalmente convertidas en lienzos sobre los que se grababan o destacaban figuras o diseños de los estilos propios de la época. Estas láminas eran entonces dobladas o unidas con ayuda del fuego o simplemente también del martilleo y así eran convertidas en coronas, orejeras, narigueras, collares, pectorales, cinturones, brazaletes, ajorcas y otros adornos, casi todos dirigidos a ser parte del ornato o del vestir personal. Excepcionalmente se han encontrado piezas que pudieron servir para otros fines, como para inhalar estupefacientes, cubrir cetros y contener bebidas o comidas -pequeños recipientes en forma de vasos o copas-, que cumplían funciones más ornamentales que utilitarias.
Los hallazgos de oro no son frecuentes y casi toda la información disponible se reduce a lotes o piezas aisladas encontrados de manera casual por campesinos o "huaqueros", especialmente en la costa y la sierra norte del Perú. Esto significa que el registro arqueológico propiamente dicho, es decir el realizado por profesionales, es mínimo.
Por otro lado existen muchas piezas falsificadas para su comercialización entre coleccionistas y aficionados, debido a la facilidad con que pueden reproducirse. De todas maneras, los hallazgos más notables son los de Chongoyape y de Kuntur Wasi. Los registrados en el mismo Chavín son muy escasos y apenas consistentes en pequeñas láminas. Sin embargo, algunas piezas de colecciones antiguas indican que éstas "proceden de Chavín", aunque no mencionan el hallazgo. Pero en el valle de Chicama, en las excavaciones que hizo Rafael Larco Hoyle, sí aparecieron algunas piezas de oro, como también en los valles de Jequetepeque, Zaña y Trujillo. Así, se podría decir que el oro estaba asociado principalmente a los cupisniques y a su área de relación
METALURGIA  CULTURA CHAVÍN CHONGOYAPE
Chongoyape se encuentra ubicado en el valle de Lambayeque. En este sitio se encontraron dos lotes de tumbas con objetos de oro. El primero, hallado en 1928-1929, por el joven Floro Morrofú de 15 años, en el fondo de una acequia en la hacienda El Almendral, de propiedad de los hermanos Gayoso; y el segundo, una década después, al parecer junto con los restos de tres individuos y con cerámica de estilo Cupisnique, por los trabajadores de un camino. El material encontrado es muy vistoso y comprende coronas, pectorales, anillos, alfileres e incluso una placa bimetálica, que combina oro y plata, así como cuentas esféricas hechas de dos tapas soldadas, depiladores y alambres de oro. Estas piezas están asociadas al estilo Cupisnique, aun cuando tienen rasgos atribuibles a una nítida relación con Chavín.
METALURGIA  CULTURA CHAVÍN  KUNTUR WASI
Kuntur Wasi se sitúa en la sierra norte del Perú , en la cuenca del río Jequetepeque, en Cajamarca, sobre el pequeño poblado de San Pablo. Se trata de un cerro en cuya cima fue construido un templo en la época Formativa y donde, además de plataformas escalonadas y estructuras funerarias, existen evidencias de litoesculturas emparentadas con el estilo Cupisnique, pero tan bien elaboradas como las de Chavín de Huántar.
En el año 1945 la misión del Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Lima descubre los primeros objetos de oro en Kunturwasi. Sin embargo, es recién a partir del año 1989 cuando la misión de la Universidad de Tokyo, liderada por Yoshio Onuki, realiza los hallazgos más contundentes. De los contextos funerarios de élite excavados por los japoneses se rescataron numerosas piezas de orfebrería, entre las que se deben mencionar los primeros objetos chavinoides hechos de cobre.
En las tumbas excavadas en Kuntur Wasi el ajuar funerario incluye collares, coronas, orejeras, cuentas y pectorales de oro repujados y calados con diseños de cabezas-trofeo y de personajes de las iconografías chavinoide, Cupisnique y de una peculiar modalidad local asociada a Kuntur Wasi y a la región del Jequetepeque.
Las conexiones de Kuntur Wasi con Chavín pudieron estar asociadas al oro, pero existen también evidencias de un mismo tipo de vasijas, que en Chavín se conocen con el nombre de Mosna y cuya distribución llegó hasta las regiones de Huánuco y Ancash.
LOS INCAS EN CHAVÍN
Los Incas estuvieron en Chavín y, desde luego, tenían este territorio incorporado a su extenso imperio. En Chavín mismo quedaron algunos restos de ofrendas que ciertas personas depositaron en el templo en tiempo de los Incas; son vasijas de estilo incaico y adornos de metal.
Según documentos del s. XVII, a lo largo de todo el tiempo se recordaba a Chavín "como eran Roma y Jerusalén para los cristianos", es decir como el monumento o memoria del lugar donde nacieron los dioses y la religión. En tiempo de los Incas y en el de los españoles, obviamente, sólo quedaba el recuerdo, porque el conjunto de los templos estaba bajo tierra, en escombros.

 

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