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ORFEBRERÍA. EL JADE Y EL ORO
La talla de las piedras semipreciosas, en jade y obsidiana, suponen una valiosa aportación del arte maya. Figuras humanas y collares alcanzaron un grado de perfección que las hizo ser incluidas en los ajuares mortuorios de la aristocracia maya..

El jade fue un material ritual y mágico más valorado que el oro. Fue la joya favorita. Más duro que el acero, de luminosidad traslúcida y con un asombroso registro de tonalidades verdes, esta piedra tenía más valor que el oro entre la sociedad maya de ahí que su trascendencia quedara plasmada en las expresiones ceremoniales y decorativas..

El valor del jade, antes que material, era de índole mágico-religioso, por lo que la piedra fue utilizada para la elaboración de objetos sacros y artísticos. 


El jade forma parte de la historia de la cultura maya. Investigaciones arqueológicas demuestran que los mayas utilizaron este mineral en el período Preclásico Tardío (400 a.C. hasta el 100 d.C.), y en el Clásico Temprano (250-450 d.C.). No sólo se usaba como adorno sino que también servía para indicar la posición social de quien lo portaba; le dieron además significados religiosos y le atribuyeron propiedades medicinales. Simbolizó el maíz fertilizado, la abundancia, y sobre todo el poder.


La nobleza maya lo utilizaba como piezas dentales postizas. La posesión del jade era marca de alta jerarquía y la aristocracia se embellecía con orejeras, pendientes, collares, máscaras, pectorales y muñequeras donde lucía la piedra; incluso los gobernantes usaban pequeñas piezas para decorar sus dientes. El jade facilitaba la ascensión al más allá, era un bien supremo en las ofrendas divinas en forma de collares, brazaletes, tobilleras, orejeras, piezas decorativas, vasos funerarios, máscaras, estatuas y herramientas.


También se asociaba con la fertilidad, con los granos de maíz tierno, el agua y la vida. Los chalchihuites (cuentas redondas hechas de jade) se colocaban en boca de los difuntos, junto con el maíz, para que no pasara hambre y no tuviera carencias espirituales durante su vida futura. Los gobernantes y nobles eran sepultados portando máscaras mortuorias de jade, para que los Señores del Inframundo los identificaran dándoles un trato especial, de acuerdo con su jerarquía.

Para tallar el jade, los mayas usaban un abrasivo hecho con polvo de jade, rubí o granate mezclado con grasa de origen animal, que aplicaban al área que querían cortar, frotándola luego con una pieza de la dura obsidiana o madera en forma de cuchilla. Para hacer agujeros el proceso era el mismo, sólo que la herramienta empleada era la punta del bambú, atada en ocasiones a un arco para facilitar la perforación.


En cuanto al oro, tuvo una gran importancia religiosa y ornamental, aunque sólo fue empleado en piezas muy sencillas que a menudo eran lanzadas a los cenotes sagrados como ofrendas para los dioses. No obstante, se sabe que los mayas cortaban y repujaban figuras sobre hojas de oro que importaban de lejanas regiones.

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