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Cultura Recuay


Las Culturas americanas tuvieron continuidad en el tiempo y en el espacio, no surgieron de la nada ni desaparecieron de la noche a la mañana. La Cultura Recuay es el eslabón que une a las culturas más antiguas y sintetiza reuniendo las principales características.

Descubrimiento de la Cultura Recuay
Según el Arqueólogo peruano Dr. Lorenzo Samaniego Román; un agricultor de la Provincia de Recuay, Departamento de Ancash que se dedicaba a la huaquería, en el siglo pasado, vendió cerámicas al médico puneño José Macedo quien luego vendió al Museo de Berlín, donde en la actualidad se encuentran causando asombro a los visitantes; dicha cerámica tiene sus propias características es una alfarería singular.


Julio C. Tello, excavando, también descubrió alfarería que está en el Museo de Huaraz e investigó  a su arquitectura. Bresnek Shadel y otros extranjeros recientemente han consolidado la teoría.  La cultura Recuay es síntesis de cuatro culturas: Virú; elemento quechua (Chavín); elemento costeño y elemento selvático.

La cultura Recuay sobre sale en tres elementos a través de los cuales expresa su arte; cerámica, lítica y Arquitectura, con un estilo de decoración negativo pintado en positivo, sus diseños es en cabezas trofeos. En la misma provincia de Recuay se encuentran los monumentos arqueológicos de Pueblo viejo, las ruinas de Puca-huara, las chulpas de Tayapunta, las galerías subterráneas de Jécosh(1), Secllaspata y San Patricio, este último según fuentes orales tiene conexiones con la Provincia de Huarmey donde se formó la gran CULTURA CARAL, reconocida por los expertos como la "cuna de la civilización".

El hombre de Recuay era comerciante, se movilizó por la actual Región Chavín. Cultivaban y guardaban para subsistir. La sal encontrada vino de la costa. Tuvo en La Galgada los templos más antiguos de América (5000 años), imponentes construcciones líticas como Pashas en la actual  Provincia de Pallasca,  el Templo de Maricoto en la Provincia de Carhuas donde se representan con serpientes y águilas.  El hombre andino ha caminado sin obstáculos para satisfacer sus necesidades y superar los problemas naturales de sequía y epidemias. La comunicación existió entre las diferentes culturas y ahora no existe. Ayer fuimos libres y creadores, ahora dependemos y solo copiamos.

CARACTERISTICAS:

1. Su principal tarea económica fue la agricultura; se cultivó cuando llegaban las lluvias y por irrigación. En la parte alta de la Cordillera blanca y negra hay presas hidrográficas; en Pamparomás hay 36 presas con más de 2000 años de antigüedad. Recorrieron la parte alta, tuvieron un proyecto regional. También se han encontrado muros de contención para 13 millones de metros cúbicos para la cuenca de Ñepeña y el 70% están bien conservadas, funcionan aún sus compuertas que usan orificios en forma de cruz dentro de las piedras. Los principales productos fueron la papa, la oca, la mashua y la quinua.

2. Otra actividad importante fue el comercio, se han encontrado en la Cultura Recuay, la sal, pescado seco y el cochayuyo proveniente de la costa, los recuaínos a cambio ofrecieron cerámicas y tejidos y utilizaron como medio de transporte a los camélidos como la llama. En la Cultura Sechín localizado en Casma se han encontrado restos de camélidos; así también en otras culturas de Cajamarca, La Libertad y Lima se han encontrado la cerámica singular de la Cultura Recuay que confirma lo anterior, recorriendo por todo el actual Depto. de Ancash.

Arquitectura
No hubo desarrollo, son aldeas pequeñas sin edificios públicos; sin embargo en Pashas (Pallasca) se han encontrado edificios monumentales, lo mismo ocurre en la Provincia de Huaylas; Tunchucayco (5000 años) contemporáneo a la Galgada, para muchos especialistas es mejor templo que Chavín de Huantar (3000 años) donde ya se utiliza la piedra labrada.

Escultura Litica
Hay estatuas en bajo relieve, que servía para decorar las casas, también ya se utilizaba las cabezas clavas y las lápidas en forma cuadrada.

Estamos en la "era de la luz" donde nuestra verdadera historia de la humanidad se llega a conocer gracias a los trabajos de los investigadores científicos quienes trabajan muchas veces en el anonimato para saber la verdad de las culturas; por ahora hay mucho que descubrir.

Ubicación:
La Cultura Recuay se desarrolló en la parte superior del valle del río Santa, cercano al extremo meridional del Callejón de Huaylas, en las tierras altas del norte de Perú, en el actual departamento de Ancash.

Es un valle semitropical que se encuentra entre las llamadas Cordillera Blanca y Cordillera Negra. 

Por su enclave geográfico se considera que fue una prolongación y una modificación de la Cultura Chavín y es muy posible que conviviera con la Cultura Mochica en las partes altas del valle de Moche, Chao, Virú y Santa.

Organización Política-Social
Se trataba de un gobierno teocrático dirigido por una clase Sacerdotal-Nobleza Guerrera.

El gobierno era encabezado por un sumo sacerdote, con sus sacerdotes menores, quienes conjuntamente “interpretaban” a los dioses para la población y les indicaban lo que debían de hacer.

El centro político esta ubicado en la zona llamada Pashash,zona norte del callejon de Huaylas.

Era una sociedad militarizada debido a la gran cantidad de fortalezas en lugares estratégicos que se han hallado, que incluso pudo haber sido la responsable de que la Cultura Moche no se expandieran hacia la sierra. También se considera posible que en sus origen los pobladores de la Cultura Recuay comenzaron como bárbaros, invadieron Chavín. Acabaron de destruirlo y se instalaron sin cuidado en los recintos chavinistas, pero que se fueron "civilizando" y desarrollaron una cultura propia.

La clase social mas elevada usaba vestimentas lujosas, aparte de joyas y orejeras, usaban tatuajes. Caminan junto con llamas y alpacas porque se sabe que los dignatarios Recuay utilizaban a los camélidos como símbolo de alto rango , también poseían diversas armas: porras, hondas, lanzas, escudo.

Economía
Se basaba fundamentalmente en la agricultura y también en la ganadería de camélidos de los cuales extraían carne y cuero. La movilidad que les permitía disponer de animales de carga les permitió acceder a distintos ecosistemas lo que les daban acceso a recursos que provenían de distintos ambientes

Arquitectura
Los pobladores vivieron en galerías subterráneas y en aldeas fortificadas.

En el primer caso las viviendas estaban hechas de lajas y relleno de tierra, como las encontradas en Catac, Copa y Tambo. En el segundo caso las casas son de planta irregular fuertemente fortificada, lo que nos hace pensar en un pueblo enteramente guerrero.

La arquitectura usada por la cultura Recuay se caracteriza por el uso de sótanos o subterráneos, tanto para los templos como para las casas.

Los templos fueron construidos con piedra labrada, contaban con un gran patio abierto, y los subterráneos funcionaban como cámaras funerarias.

Las casas fueron construidas con piedras parcialmente labradas y se componían de uno a cuatro cuartos interconectados.

Los Recuay tenían tres tipos de vivienda: la primera, caracterizada por dos cuartos que tienen comunicación por un vano interior, debiéndose entrar a través de un vano exterior, esta casa tiene por techo grandes lajas rellenadas con tierra; la segunda es muy similar a la primera, con la diferencia que tiene más cuartos; la tercera se caracteriza por una casa subterránea de forma alargada que a veces puede presentar cuartos con subdivisiones, la entrada a esta casa se hacía a través de un vano a manera de tragaluz. También hubo casas subterráneas, compuestas de un patio y un ambiente central.

Arquietectura funeraria

Las tumbas de Recuay, individuales y múltiples, son consideradas las más elaboradas de los Andes. Están compuestas por galerías subterráneas de entre 7 y 20 metros de largo, con entradas en forma de pozo. También se realizaron entierros directos en el suelo y en bloques monolíticos.

Las prácticas ceremoniales estarían centradas en el culto a los ancestros; por este motivo, las momias de los ancestros eran retiradas de sus repositorios para ser exhibidas, veneradas y consultadas en ceremonias públicas.

Cerámica RECUAY

En términos generales, la cerámica ceremonial Recuay, similar a la de la Cultura Cajamarca,  Inicialmente recibe el influjo de las Culturas Virú, y Salinar, que a su vez constituyen las raices de la cerámica Moche.

Se distingue por las siguientes características:

- Muestra una variedad notable de formas y expresiones finísimas y destaca por su tendencia escultórica pero no consigue alcanzar en materia escultórica el nivel logrado por la Cultura Moche.

- La cerámica Recuay se distingue por estar elaborada con caolín, cocida tanto en ambiente oxidante como reducido, por lo que lograron colores en tonalidades de blanco, anaranjado y negro a la que se aplicó la técnica del “negativo” con decoraciones pictóricas de varios colores, entre ellos el blanco, rojo, negro fundamentalmente y en anaranjado, amarillo y marrón.

- La elaboración de la cerámica fue realizada utilizando exclusivamente la técnica del modelado y no se utilizaban moldes, a diferencia de los Moche .

- Está presente el asa-puente que une dos picos divergentes, como en la cerámica costeña de Vicús/Vicús hasta Ocucaje-Nasca por el sur, y también el asa estribo .

- Por sus diseños pintados, en base a motivos geométricos y figurativos.

Los recipientes de la cultura Recuay son en gran proporción pacchas , es decir recipientes ceremoniales provistos de un caño destinados a escanciar  sustancias en las ceremonias de libación, rituales de fertilidad y culto a los ancestros, las cuales son representadas en los mismos recipientes.

Con frecuencia se empleó simultaneamente la técnica pictórica y escultórica: a los cuerpos pintados se les agregaba cabezas tratadas escultóricamente.

Las representaciones presentes en la cerámica Recuay aparecen expresados en pintura como en la escultura. Algunos grupos iconográficos son los siguientes:

a. Motivos Pintados:

Felinos, serpientes y seres antropomorfos, dibujados en forma realista, sus cabezas van expuestas en forma plástica.

Seres mitológicos estilizados , tales como el “felino emplumado” de perfil, cabeza-trofeo, etc.

Representaciones modeladas zoomorfas con aves y felinos sobre todo.

Figuras lineales, geométricas, que decoran las paredes de los recipientes y aparecen adornando la vestimenta de los personajes antropomorfos y zoomorfos, probablemente con contenido simbólico. Son características las pacchas con “personaje con rostro radiante”.

b. Motivos Escultóricos.

Personajes mitológicos varios:

Algunos de ellos “cortadores de cabezas”.

Una escena escultórica habitual es la de un “personaje junto a una llama”. No se trata de un pastor sino de un dignatario,  un “Guerrero o Pontífice mitológico” portando un enorme y suntuoso tocado con variantes, en algunos casos semilunar y de gran tamaño. Se trataba de un sacerdote que conducíae una llama al sacrificio.

Se remarcaban detalles anatómicosen color, y los diseños del vestuario. Se reproducía hasta la pintura facial de los personajes.

Es habitual en las pacchas la escena escultórica de las ceremonias de libación, en las que el Pontífice o Patriarca Recuay, en posición central preside una festividad, mientras que mujeres acólitas, en tamaño pequeño, le rodean ofreciéndole vasos de chicha.

Escenas de ritos orgiásticos, en las cuales las mujeres rodean al personaje principal que cohabita con una de ellas.

Todas las ceremonias se relacionaban estrechamente con la fertilidad. Los ritos funerarios eran ritos de renovación, debido a que la muerte es regeneradora y traía consigo la vida. Los ritos orgiásticos y el sacrificio de camélidos buscan igualmente la fertilidad; las ceremonias realizadas a favor de los ancestros buscan obtener de ellos las gracias de las buenas cosechas, el aumento de los rebaños y de la población.

Litoescultura RECUAY

La litoescultura mayor del estilo Recuay consta de cinco formas principales:

Las Estatuas, son esculturas en bulto de hombres y mujeres de 0.5-1.5 m. de alto.

Casi todas las figuras están sentadas con las piernas rectas o cruzadas y las manos sobre las rodillas.

Muchos hombres llevan el equipo de guerrero: una maza, un escudo cuadrado o redondo, un rico tocado adornado con pellejo de gato montés o con manos-trofeos humanos y, a veces, un plumaje semilunar, grandes orejas redondas, cabezas trofeos-humanos suspendidos sobre el pecho a la espalda y a veces un collar de secciones rectángulares.


Poseen una cabeza grande, que ocupa la mitad de la piedra. La cara está más definida que las demás partes del cuerpo

Las mujeres están bien vestidas con capucha o manto decorado y trenzas largas. Algunas llevan criaturas o bolsas pequeñas. Nunca llevan armas aunque pueden tener cabezas-trofeos humanos.

No se sabe con seguridad su función original. Tal vez sirvieron como monumentos conmemorativos para difuntos importantes aunque son representaciones estilizadas y no retratos individuales. Quizás se colocasen en santuarios familiares o cerca de tumbas.

Las Lajas verticales, son esculturas planas que representan a hombres o figuras antropomorfas. El área de diseños se limita a una cara plana o convexa de la piedra. La técnica común es bajo relieve con detalles incisos. Es posible que se eligieron estas lajas encima de plataformas, o que se encajaron en muros. Muchos llevan el diseño de un ser sobrenatural desnudo y desplegado con dos apéndices cefálicos serpentiformes y una cruz en la barriga.

Otros representan a hombres guerreros parados.
   
Las Lajas horizontales, son piedras rectángulares de hasta 2.7 m. de largo que tal vez sirvieron de umbrales sobre puertas, aunque no se ha encontrado ni una laja colocada en un edificio o muralla antigua.

Casi todas tienen diseños tallados en una sola cara, por lo que es posible que se encajaron en muros. El tallado se hizo en bajo y/o alto relieve con detalles incisos.

Muchas lajas tienen uno o dos felinos grandes, probablemente pumas. Los pumas masculinos están de pie con el cuerpo en perfil y la boca regañada con los dientes claramente visibles.

Hay otra composición común que tiene dos pumas acompañando a un hombre o ser sobrenatural o un shamán con dos espíritus compañeros felinos. Usualmente el personaje está desnudo, parado o sentado y mirando al frente, los seres sobrenaturales tienen apéndices serpentiformes como en algunas lajas s verticales.

Los hombres guerreros pueden llevar maza, escudo, tocado, orejeras y una cabeza trofeo-humano, como en las estatuas. Otras lajas representan venados, llamas, aves o un animal mitológico que tiene dos cabezas y la espalda arqueada.

Las Cabezas clavas, son esculturas hechos específicamente para adornar edificios o muros. La parte trasera es una espiga para enclavar en un muro, son famosas las cabezas clavas del gran Templo de Chavín de Huantar al este de la Cordillera Blanca en Ancash. Las cabezas clavas de la cultura Recuay continúan esa tradición de decoración arquitectónica, están talladas en bulto y representan a hombres guerreros y pumas.


Las cabezas clavas de hombres como las estatuas, llevan grandes orejeras redondas y tocados adornados con el pellejo de gato montés o con manos trofeos humanos.

Las cabezas clavas de pumas son semejantes a las cabezas de pumas representantes en las lajas horizontales. Tienen orejas prominentes y labios retirados revelando todos los dientes, especialmente colmillos grandes.

 Además, hay esculturas clavas de buhos y del cuerpo entero de un hombre guerrero.

Las Lápidas cuadradas, son lajas pequeñas y casi cuadradas. Tal vez, sirvieron como adornos encajados en muros.

Por Cabana, hay muchos lápidas cuadradas de cerca de 0.5 m. por lado que deben provenir del importante sitio de Pashash. Se realizó el diseño con una técnica excesiva que produjo un diseño plano-relieve bien pulimentado.

Hay lápidas con grecas escalonadas, molinetes, felinos, buhos, otras aves, cabeza humanas, hombres guerreros o cabezas humanas acompañadas o amenazadas por aves, cabezas humanas rodeadas por cuatro felinos, caras mitológicas con cuatro apéndices simétricos en forma de felinos o serpientes felínicas.

Historia de la Cultura Recuay



En la década del ochenta aproximadamente, esta cultura tuvo diferentes nombres, como quiera que todavía no se encontraba su centro principal, cada investigador o estudioso la bautizó según el sitio donde se creía haber encontrado más evidencias; así nace el nombre de la Cultura Callejón de Huaylas (Benett, Tello, Kroecher) porque se postulaba su origen en ese lugar o Cultura Recuay porque se pensó que ese era el sitio; Larco Hoyle la denominó Cultura Santa, porque suponía el origen costeño a partir de Virú. De todos modos este estilo tuvo un amplio dominio territorial y cultural llegando a influenciar a la cerámica Vicus (en el norte) y prestando elementos para el auge de la cultura Cajamarca.

Hasta la fecha no existe consenso sobre su origen, empero algunos arqueólogos han probado que en la sierra norte, en el sitio de Pallasca, se desarrolló una cultura a la cual han bautizado como Pashash, sugiriendo que este nombre reemplace a Recuay, Callejón o Santa.

Se desconoce todavía desde que fecha hace su aparición, sin embargo, sus manifestaciones se dejan sentir en Virú a partir de Gallinazo, abarcando después gran parte de los valles de la costa y sierra norte, siendo los valles de Santa, el Callejón de Huaylas, el Tablachaca y Pallasca donde más se han encontrado evidencias de su desarrollo cultural; dejando de influir hacia el año 800 de nuestra Era.

La arquitectura que tipifica el estilo Recuay, muy poco se ha encontrado en la costa, así como algunas representaciones de viviendas en su cerámica, todavía no se han encontrado in situ, es muy posible que el tiempo o saqueo de los buscadores de tesoro hayan contribuido a la destrucción de esta obra arquitectónica; sin embargo, a lo largo del río Santa (a partir de Suchimán) y del río Tablachaca podemos apreciar algunas manifestaciones que yacen como montículos amorfos; sobre todo entre Suchimán y Tablones se observan en la cima de los cerros sitios fortificados circulares y de planta ovoide, trabajadas con piedra canteada; en todos estos sitios se encuentra fragmentaría Recuay en superficie.

En Suchimancillo, en la parte baja del cerro, puede observarse un área arqueológica conformada por plataformas cuyas superficies presentan cuartos a manera de habitaciones y pequeños espacios abiertos, todos estos trabajados con piedras del cerro. En este conjunto destaca un pozo circular hundido. Aquí se encuentra fragmentería Recuay esparcida por toda el área del sitio. Aguas arriba del rio Santa y sobre la margen izquierda, a 8 kms. aproximadamente de Suchimancillo, destaca una huaca muy deteriorada por el saqueo que acusa la impronta Recuay; es frecuente observar en toda el área arqueológica fragmentería trabajada en caolín.

En el río Tablachaca, tributario del río Santa, en el lugar de La Galgada, se reconoció por el año 1965, fragmentería del tipo Recuay en la base del cerro San Carlos. Aproximadamente aguas arriba del citado río en el sitio los Portugueses se encuentran unos pequeños edificios trabajados con piedra angular y mortero de barro que presentan gran parte del primer piso bajo tierra sobre saliendo el resto fuera del nivel que desde lejos parecen chulpas, aquí, se recolectó en toda el área, fragmentería Recuay (Luis Rodriguez Lopez 1986).

Sobre el tipo de construcción se ha realizado un estudio en el Callejón de Huaylas lográndose definir tres tipos de vivienda correspondientes a esta cultura; la primera, caracterizada por dos cuartos que tienen comunicación por un vano interior, debiéndose entrar a través de un vano exterior, esta casa tiene por techo grandes lajas rellenadas con tierra.

El segundo tipo de casa es muy similar a la primera, con la diferencia que tiene más cuartos; el tercer tipo se caracteriza por una casa subterránea de forma alargada que a veces puede presentar cuartos con subdivisiones, la entrada a esta casa se hacía a través de un vano a manera de tragaluz.

Es la única manifestación que se ha encontrado en la costa como testimonio de la cultura Recuay o Santa. Esta cerámica presenta, en su confección, el negativo de color rojo-ladrillo asociado con decoraciones incisas y pictóricas de varios colores, entre ellos el blanco, rojo, negro anaranjado, amarillo y marrón.
Según Mejía Xesspe "constituye el mayor avance del ceramista aborigen para lograr la belleza de las vasijas rituales ceremoniales". Para la confección de sus ceramios emplearon el caolín o arenilla blanca, sobre la cual diseñaron dibujos obteniéndose una decoración negativa propia que les identifica.

La decoración generalmente es "un felino estilizado" sobre fondo negro, con paneles rectangulares llenos de círculos y discos, de triángulos y otros motivos geométricos que simbolizan las manchas de la piel, los dientes y garras del animal representado. A parte de esta técnica negativa, la cerámica fue pintada en positivo y modelada. Las formas que el ceramista recuay nos ha legado son: tazas, cancheros, cucharas, cucharones, vasos, ollas oblongas con cuello angosto y gollete en forma de asa puente, cornetas, etc.

Entre las representaciones modeladas zoomorfas figuran el cóndor, la garza, la lechuza, el armadillo y el jaguar; entre los dibujos geométricos más identificables tenemos al felino, caracterizado por sus dientes prominentes, al cóndor y a la serpiente que era representada con dos cabezas. En algunas de sus estilizaciones en cerámica así como en el arte lítico figuran "las cabezas" humanas que muchos autores les llaman "cabezas trofeo". Otra de las manifestaciones culturales de Recuay son la escultura en piedra, en la que el arqueólogo Richard P. Schaedel ha logrado establecer tres épocas en el arte lítico: pre-Recuay, Aija y Huaraz.
Por las evidencias dejadas en sus representaciones alfareras y de lito-escultura, podemos aseverar que en esta sociedad se desarrolló un fuerte regionalismo, que aunque estuvo rodeada de otras culturas sobresalientes, dejó de sentir su autonomía a lo largo del río Santa, el Chuquicara y el Callejón de Huaylas, para lo cual tuvo que valerse de la guerra y la advocación de algunos de sus dioses, como la serpiente, el felino o el cóndor en la conquista de su dominio. Estas fuerzas esotéricas dieron valor suficiente a los guerreros de modo que al concluir las batallas se vieron precisados a cercenar las cabezas de los principales jefes para apoderarse de las fuerzas espirituales del vencido, mientras que otros tuvieron peor suerte al ser atados a las peñas para que las aves de rapiña los devoren.

La cerámica nos muestra, a través de sus modelados, personas solas o rodeadas de otras, en diversas actitudes y situaciones que dan lugar a diversas conjeturas. Una de las estudiosas que ha logrado dar una de esas interpretaciones es Rebeca Carrión Cachot, quien al hablar sobre la paccha Huaylas nos dice que predomina el tema religioso, "casi la totalidad de las representaciones son de carácter simbólico-alegórico: imágenes de dioses, seres míticos y escenografías plásticas en las que intervienen grupos numerosos de personajes, y en donde se registran ceremonias y ritos del mayor interés".

Entre las deidades más representadas figuran: "Un Dios, con atributos de ser Supremo, de aspecto felínico, con agudos caninos, que ostenta como emblemas un cuchillo en una mano, una cabeza trofeo en la otra, corona orlada con cabezas humanas" que acusan el carácter sanguinario de lo representado. Este Dios tiene una vestimenta a manera de túnica, en la que se han dibujado sierpes muchas veces acompañadas por líneas zigzagueantes a manera de rayos o quizá simbolizaron relámpagos o el curso de las aguas.

"Una diosa femenina, símbolo de la Luna o Tierra, que tiene como emblema un cantarito en la mano y como vestimenta una mantilla rayada sobre la cabeza; a esta diosa se le ubica entre un grupo ofrendante de mujeres, que muchas veces ocupa un sitio privilegiado frente a su dios, es muy posible que ese cántaro contenga "agua, chicha o sangre de las víctimas sacrificadas".

"Un Dios antropomorfo, masculino, símbolo del Sol, preside casi todas las ceremonias, desempeñando en ellas diferentes funciones indicadas por los símbolos que usa en cada ocasión"; este personaje muchas veces tiene una base zoológica, pues presenta una nariz grande y curvada, en la espalda se observa plumajes oscuros mientras que en el vientre estos son de color claro con algunas pintadas. Sobre la cabeza lleva una corona, a veces representada por un ave y otras con cabeza de jaguar, sus manos portan diversos emblemas que pueden ser: escudos, un garrote, quena o antara, o mas bien una copa o taza.

En muchas de las representaciones, ya sea individuales o en conjunto, se observa un cañito que a veces está en la corona de la deidad masculina y otras, forma parte del cántaro. En las representaciones dejadas por esta cultura, se puede advertir escenas que muestran un personaje en el centro rodeado de mujeres que, según nuestra concepción, podría ser una clara alusión a la poligamia, o tal vez una forma de escena no secular.

Asimismo muchos de los personajes no sólo visten atuendos diferentes sino que están representados en diversos planos, lo cual supone una clara estratificación social, en la que los personajes simbolizados en proporciones mayores debieron tener un alto rango social que los representados en menor tamaño y en planos inferiores.