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En este segundo período de “regionalización” la costa recupera la importancia perdida tras la expansión Wari. Los reinos de Chimú (costa norte) y Chincha (Ica) son los más representativos. No podemos dejar de mencionar, sin embargo, la presencia de otros señoríos en el Lago Titicaca (Lupacas, Collas y Pacajes); en la sierra central (Huancas); en Ayacucho (Chancas); en Arequipa (Collaguas y Cabanas, en el valle del Colca); en Ancash (Chancay, célebre por su arte textil); Lambayeque (Sicán, conocida por sus tumbas); y en Huánuco (Chupachos), entre muchos más. Todos terminaron conquistados por los Incas que, en su fase mítica pertenecieron a este Intermedio.
El reino Chimú es el que ha alcanzado mayor resonancia. Tuvo su centro en el valle de Moche (La Libertad) y su expansión militar lo llevó a dominar la costa desde Tumbes hasta el norte de Lima. Fue un reino conocido desde la conquista pues los cronistas conocieron a sus líderes (Chimo-Cápac o ciquiq) ya sometidos a los señores del Cuzco. Se trató de una sociedad muy jerarquizada con una población de unos 500 mil habitantes de los cuales casi 40 mil parecen haber vivido en la ciudadela de Chan Chan, capital del reino. Entre las diferentes lenguas que hablaban prevalecía el muchic o yunga.
Existe una “genealogía” de Chimú registrada por los cronistas. Tuvo 10 gobernantes y su fundador esta relacionado con la figura mítica de Naylamp o Tacaynamo; su último líder, antes de la conquista incaica, parece haber sido Minchacaman. Entre sus divinidades destacaba la luna, llamada si, seguida por el sol, las constelaciones y el mar, llamado ni. Asimismo, el soberano era considerado una deidad.
Sus pobladores se dedicaban a la agricultura aprovechando los valles de la costa norte y las aguas subterráneas (puquios); construyeron wachakes o terrazas agrícolas hundidas que aprovechaban la humedad del terreno. Sembraron maíz, frijol, maní, ají, algodón y frutales como lúcuma, pacae, guanábana y palta. Su economía se completada con la pesca y la recolección de mariscos. La caza parece haber sido una actividad ritual. Su cerámica (monócroma con gollete estribo) fue utilitaria y fabricaron hermosos mantos de plumas.
De los wari heredaron la tradición urbana y, de sus ancestros moches, la destreza en la orfebrería. Construyeron, o volvieron a ocupar, grandes ciudadelas de barro planificadas y divididas en sectores para artesanos (Chan Chan y Pacatnamú); en el trabajo de los metales realizaron múltiples objetos rituales (como el tumi o cuchillo ceremonial) y de decoración (muchas de éstas combinadas con piedras semipreciosas como la turquesa). Su orfebrería es todavía considerada la mejor del Perú prehispánico.
El Señorío de Chincha fue el más importante de la costa central. Sus asentamientos estuvieron distribuidos por todo el valle y de éstos destacan dos: Centinela de San Pedro y Centinela de Tambo de Mora, conocido también como Lurinchincha. Documentos del siglo XVI revelan que los chinchas estuvieron divididos en 12 mil campesinos, 10 mil pescadores y 6 mil “mercaderes”, además de un cierto número de orfebres cuya mayoría estaba ausente. Los campesinos cultivaban maíz y otros plantas como el algodón, mientras los pescadores salían al mar por turnos (mita) con sus balsas y redes.
Sus “mercaderes” se dedicaban al intercambio de productos. Navegaban por buena parte de la costa del Pacífico hasta el actual Ecuador y también trajinaban rutas terrestres hasta el Cuzco y el Collao. El objetivo central de su trueque fue distribuir el mullu, un molusco marino que gozaba de gran valor ritual en los Andes (ofrenda y alimento de los dioses). El comercio del mullu convirtió al Señorío de Chincha en uno de los pueblos de mayor prestigio en el futuro Tahuantinsuyo.
Los Incas terminaron absorbiendo a estos dos señoríos. La conquista de Chimú parece haber sido dramática según las crónicas. La arqueología nos habla de una crisis en la costa norte producida por graves inundaciones relacionadas con un Fenómeno del Niño; esta coyuntura sería aprovechada por los ejércitos de Túpac Yupanqui. La conquista de Chincha parece no haber sido violenta sino un proceso de alianza política con los cuzqueños.

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