El
Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe está a cargo de los trabajos in situ.
La arqueóloga Ruth Shady, viaja a esta ciudad en forma permanente para
continuar el trabajo de las excavaciones y descubrimientos en esta parte de un
país arqueológicamente rico y de diversas culturas milenarias.
ECONOMÍA DE LA CULTURA
CARAL.
Una economía
agrícola-pesquera, articulada por el intercambio, sustentó el desarrollo de la
Civilización Caral. Los pobladores del litoral pescaron y recolectaron diversas
especies marinas, principalmente anchoveta, choros y machas; los agricultores
del valle produjeron algodón, mates y especies alimenticias como achira,
frijol, camote, zapallo, calabaza, papa, maní, palta, ají, pacae, guayaba,
maíz, etc.
Ecosistemas
y producción:
La población de Caral
realizó distintas actividades en los ecosistemas que formaban parte de su medio
circundante, para aprovechar los recursos.
En el litoral, la
actividad se concentró en la pesca y recolección, en el valle, la agricultura
fue la actividad preponderante, en los humedales fue la recolección, pesca y
cultivo; en las lomas y monte ribereño, la caza y recolección; y en la terraza
aluvial desértica, la construcción con piedra, arcilla, madera y caña.
El
rol de la ideología.
Los funcionarios
encargados de cada edificio, identificados con determinada deidad, convocaban a
la población para la realización de múltiples actividades, de acuerdo con un
calendario de celebraciones.
A estas reuniones
masivas, de las poblaciones sujetas a los gobernantes, habrían concurrido
también grupos de peregrinos y comerciantes, procedentes de diferentes lugares
del área norcentral y del resto del país.
Importancia
de la especialización.
La población de Caral
realizó distintas actividades en los ecosistemas que formaban parte de su medio
circundante, para aprovechar los recursos.
En el litoral, la
actividad se concentró en la pesca y recolección, en el valle, la agricultura
fue la actividad preponderante, en los humedales fue la recolección, pesca y
cultivo; en las lomas y monte ribereño, la caza y recolección; y en la terraza
aluvial desértica, la construcción con piedra, arcilla, madera y caña.
Actividades
complementarias.
Los materiales
recuperados de Caral y los otros asentamientos del valle también evidencian la
práctica de otras actividades menores, como la recolección y la caza, practicadas
para complementar su dieta alimenticia.
Inversión
de los excedentes productivos.
La
sistematización de los procesos y las especializaciones generaron excedentes en
la producción y permitieron la acumulación de riquezas. El excedente fue invertido
en proyectos de beneficio público y en el mantenimiento de las autoridades,
funcionarios y los familiares de estos.
AGRICULTURA
DE LA CULTURA CARAL.
La Agricultura y la
Pesca, Tecnología y Productos Agrícolas y del Litoral.
Hace 5000 años los habitantes
del valle de Supe lograron un aprovechamiento intensivo de las especies marinas
(pescados y moluscos), mediante el desarrollo de una avanzada tecnología de
pesca con redes de algodón, cordeles, anzuelos y embarcaciones.
Esta innovación
tecnológica fue posible debido a la alta productividad de los agricultores de
algodón del interior del valle. Asimismo, la capacidad económica de los
pescadores, como los de Áspero, contribuyó al sostenimiento de la población
agricultora del valle.
Instrumentos de Pesca de Caral.
La economía complementaria,
pesquero-agraria, articulada por el comercio que se extendió no sólo a nivel
local sino interregional, sustentó al sistema social, promovió la
especialización laboral, el intercambio interregional, la acumulación de
riqueza y la producción de conocimientos. Fomentó el desarrollo de la ciencia y
su aplicación para mejorar las condiciones de vida.
EL
COMERCIO DE LA CULTURA CARAL.
El Comercio y el Manejo
Transversal del Territorio y sus Recursos.
El manejo transversal
del territorio y sus recursos potenció la economía de los pobladores del valle
de Supe. Favorecidos por la ubicación central de la cuenca de Supe y su corta
extensión entre el litoral y el altiplano (espacio articulador), los pobladores
se desplazaron hacia otras regiones y valles del área. El comercio local e
interregional permitió el flujo de recursos agrícolas y marinos, así como el
intercambio de otros bienes, conocimientos y elementos culturales.
El cambio de anchovetas
secas y moluscos (choros y machas) por algodón y otros productos agrícolas,
industriales o alimenticios (mate, algodón, frijol, achira, zapallo, camote,
etc.), inició la cadena del comercio, que se extendió a las otras regiones.
Algunos productos
fueron intercambiados a grandes distancias, como el Spondylus de las playas del
Ecuador. A Caral llegaron lloque, cactus, perico cordillerano y cóndor de los
andes, así como congompe, achiote, tútumo y huarumo de la selva.
Este sistema económico
también se evidencia en el Áspero, donde se han recuperado numerosos artículos
elaborados con materiales exóticos, provenientes de la sierra (palos cavadores
de lloque), de la selva (congompe) y de la costa ecuatorial (cuentas de “mullu”
o Spondylus).
La
agricultura fue una innovación tecnológica que aprovechó el potencial combinado de la tierra, el
agua y el medio ambiente para producir vegetales que pueden almacenarse;
proporciona ventajas sobre la caza y recolecta de plantas nativas.
Su práctica intensiva,
en el valle de Supe, benefició a los pobladores porque les permitió obtener
fibras de algodón en gran escala y otros productos en cantidades mayores a las
necesidades de su consumo, que fueron destinadas al comercio.
Las investigaciones
arqueológicas en los asentamientos de la “zona capital” y Áspero indican que
los habitantes del litoral y del valle sostuvieron un intercambio permanente de
productos.
Prueba este comercio
local el consumo de ingentes cantidades de pescados y moluscos en los
asentamientos del valle como Caral, Chupacigarro, Miraya y Lurihuasi, así como
el uso de algodón y mates, además de zapallo, achira, mate, guayaba y pacae,
entre otros, en el asentamiento del litoral.
Instrumentos Utilizados para la Agricultura Caral.
Con el algodón se
hicieron cordeles, redes de pescar, ropa, y con los mates, flotadores. Estos
materiales mejoraron la tecnología pesquera y optimizaron su producción
ORGANIZACIÓN
SOCIAL Y POLÍTICA DE CARAL
Organización Social y
Política de la Cultura. El prestigio del sistema social de las poblaciones de
Caral y su área de influencia lo convirtió en modelo y trascendió más allá de su
espacio y tiempo; marcó al proceso cultural en el mundo andino hasta el imperio
Inca, último Estado prehispánico, formado 4400 años después.
La
organización social y política de Caral se caracterizó por:
- La división del
trabajo, una mayoría dedicada a la producción de alimentos y los especialistas
encargados de la conducción política y religiosa de la población, así como de
la producción de conocimientos y su aplicación.
- Una distribución
desigual de la productividad económica, en relación con el ordenamiento
jerarquizado de los estratos sociales.
- La organización
centralizada de la población, distribuida en asentamientos urbanos, conducidos
por autoridades políticas.
Ayllus
Grupos de familias
emparentadas, que trabajaban una misma porción de tierras en el valle y
pertenecían a un determinado asentamiento o pachaca.
Tuvieron sus
autoridades de linaje y su edificio público propio, sede de actividades
multifuncionales, políticas, religiosas, económicas y administrativas.
Trabajaban para su propio sustento, ya sea en la agricultura o en la pesca, y
daban a los “principales” parte de los bienes que producían. Además, de prestar
servicios en las tierras asignadas a los dioses, participaron en las
construcciones para la renovación de los templos.
Curacas
y principales
Cada asentamiento o
pachaca estaba representado por una autoridad o curaca, además de los
“principales” de sus ayllus.
Estas autoridades
retornaban servicios a los principales e integrantes de sus ayllus prediciendo
y asegurándoles determinadas condiciones naturales y sociales. Fueron los
conductores de las actividades agrarias, económicas, religiosas y
constructivas.
Pachacas
Los pobladores del
valle de Supe estuvieron organizados en centros urbanos de diverso tamaño y
complejidad, mantenidos por una economía autosuficiente, y conducidos en lo
político y administrativo por sus propias autoridades, los curacas. Tenían sus
dioses y prácticas religiosas, en los que sustentaban su identidad. Estaban
integrados por vínculos económicos (la tierra y el agua), religiosos y
culturales (dioses y ancestros) reforzados en ceremonias públicas colectivas,
de periódica realización.
Sayas
Los asentamientos del
valle de Supe estuvieron distribuidos en cada margen del río, en número
similar, según el patrón dual de la cosmovisión de la sociedad de Supe. Cada
saya (mitad) estaba integrada por un número de pachacas (asentamientos), tanto
en la margen izquierda como en la derecha.
Icho
huari y Allauca huari
Cada parcialidad o saya
estuvo bajo la autoridad del icho Huari y del Allauca Huari, la primera o la
segunda persona, como refieren los cronistas.
Huno
Por encima de las
autoridades de ambas parcialidades estaba el curaca del valle, que era el Huno
o Uno. Este mandaba sobre las autoridades de las parcialidades, de las pachacas
y ayllus, en un sistema jerarquizado; representaba la unificación de la cuenca
y la nacionalidad de sus pobladores; conducía el gobierno del Estado y residía
en la ciudad capital.
La presencia de
edificios públicos con plaza circular hundida en casi todos los asentamientos
urbanos estaría relacionada con determinadas funciones públicas, de
reconocimiento al Estado.
El poder político del
curaca principal mantuvo, sin embargo, descentralizadas las funciones de la
pachaca, ya sea en lo político, económico o ideológico: cada una tenía sus
propios señores, especialistas, agricultores y servidores. Al curaca principal
le bastaba el cumplimiento de la tributación, en bienes y, sobre todo, en
prestación de servicios. Su influencia y prestigio se habrían extendido al área
norcentral durante este período.
La
Importancia de la Especialización
En la sociedad de Caral
se dieron las condiciones para que las actividades estuvieran a cargo de grupos
especializados; esto potenció el desarrollo de los conocimientos y las
técnicas, que junto a la organización del trabajo generó una mayor
productividad. Los excedentes fueron invertidos en proyectos de beneficio
público y en el mantenimiento de las autoridades, funcionarios y los familiares
de estos.
Los estudios sobre las
construcciones arquitectónicas y los materiales culturales asociados con ellas,
recuperados en Caral, Chupacigarro, Miraya, Lurihuasi y Áspero (Supe), y
Vichama (Huaura), permiten identificar a personajes de la sociedad, que desempeñaban
diversas funciones como:
1. Curacas, quienes
fueron los encargados del manejo político y económico de los asentamientos y de
los servicios religiosos,
2. Especialistas en
registro codificado de la información de los “quipus",
3. Especialistas en astronomía,
elaboraban el calendario de actividades y de festividades y predecían los
cambios climáticos.
4. Especialistas en el
manejo de los canales de riego, la administración de las aguas y la
experimentación para el mejoramiento de la producción agrícola.
5. Especialistas en
medicina.
6. Especialistas en el
diseño y construcción de obras públicas.
7. Músicos.
8. Comerciantes.
9. Artesanos de
textiles de algodón.
10. Artesanos de
cestería.
11. Artesanos de
adornos personales en piedras semipreciosas y conchas
12. Artesanos de la
piedra.
13. Agricultores.
14. Pescadores.
ARQUITECTURA
DE LA CULTURA CARAL
Planificación,
Diseño y Construcción de Obras Públicas.
En los diversos
asentamientos, los especialistas que gobernaron Caral materializaron, a través
de la arquitectura monumental, el poder que ejercieron. Ellos contaron con las
condiciones para dedicarse a la producción de conocimientos y a su aplicación
tecnológica.
Dichos especialistas
manejaron la mano de obra de grandes cantidades de personas, para la
construcción y remodelación de los edificios piramidales y sus recintos.
Por ello, en la
arquitectura de la Civilización Caral, representada por los edificios
piramidales, puede observarse una línea de pensamiento y coherencia interna. La
definición de las formas arquitectónicas, como por ejemplo los edificios
escalonados, reflejan un alto grado de conocimiento; mientras la monumentalidad
indica la complejidad organizativa alcanzada por esta sociedad.
En el diseño y
construcción de las ciudades se plasmaron los cánones sociales y culturales, en
concordancia con la concepción del mundo. En los edificios se expresa la
conjunción de los conocimientos de ciencia, tecnología y arte aplicados en esa
época.
La permanente
construcción y remodelación de los edificios en la Ciudad Sagrada de Caral, en
medio de ceremonias y ritos, en asociación con actividades sociales y
económicas, revelan la importancia que le dieron a la articulación de la
sociedad con los dioses y los ancestros: estos fueron convertidos en símbolos
de identidad cultural y de cohesión social.
Residencias
Diferenciadas
Los estudios sobre las
viviendas muestran sectores residenciales diferenciados. Unas fueron ubicadas
en relación con los edificios públicos o con las mitades del área nuclear de la
ciudad; otras, en cambio, estuvieron en el área marginal, que colinda con el
valle. Asimismo, aquellas muestran espacios más formalizados y finos acabados;
en tanto éstas fueron acomodadas al terreno irregular, con menores dimensiones
y manufactura más sencilla.
Una vértebra de ballena
fueencontrada en el interior de La Galería, en el edificio de este nombre,
probablemente para uso de la persona a cargo de los actos que allí se
realizaban.
La
Importancia De La Especialización
En los varios edificios
de la Ciudad Sagrada de Caral y Miraya se ha encontrado, en contextos
ceremoniales, más de un centenar y medio de figuras modeladas con
representaciones humanas, manufacturadas en arcilla no cocida, de 4,7 a 10,5
centímetros de altura.
Estas figuras
modeladas, mayormente rotas y con ausencia de algunas piezas, como brazos,
piernas o cabeza, formaron parte de rituales relacionados con la renovación de
los edificios y la propiciación de fertilidad. Habrían sustituido a los humanos
en los sacrificios rituales.
A través de su análisis
se viene obteniendo información sobre la vestimenta, tocados y peinados de los
personajes representados; se pueden apreciar los estilos diferentes en el
atuendo personal, de acuerdo a las distinciones de género, edad y posición
social, que revelan la compleja estructura social que caracterizó a la
Civilización Caral.
LA SOCIEDAD DE CARAL
Producción de Conocimiento la Ciencia y Su
Aplicación. La aplicación práctica de los conocimientos
producidos por los especialistas mejoró las condiciones de vida de la sociedad
de Caral. Desarrollaron una serie de tecnologías sustentadas en la
investigación científica.
Utilizaron conocimientos de aritmética y geometría en el diseño y
ejecución arquitectónica, los estudios astronómicos en la medición del tiempo y
la predicción del clima; y un sistema codificado en el registro de la
información.
Sistema de Registro.
En el Edificio Piramidal La Galería se recuperó una compleja ofrenda
enrejada, que tenía entre sus componentes un quipu de antigüedad milenaria. Su
uso en tiempos de Caral testimonia un registro codificado que antecede a los
del Imperio Inca.
A este hallazgo singular se suman seis representaciones pictóricas de
otros ejemplares de quipus realizados sobre tres bloques líticos que formaron
parte de dos plataformas de la esquina noreste del Edificio Piramidal Menor de
Caral. Estos habrían sido dibujados por personas vinculadas, por parentesco o
servicio, a los funcionarios encargados de este edificio menor, quienes
conocían los instrumentos de registro, ya sea por manipulación o porque los
vieron usándolos a los funcionarios del monumento.
Astronomía
Uno de los campos de investigación estuvo vinculado con la astronomía,
aplicada a la elaboración de los calendarios anual y de mediano y largo plazo,
relacionados con la celebración de festividades y otras actividades económicas,
religiosas y cívicas.
Este conocimiento fue aplicado, también, a la orientación de los
edificios públicos. Al lado de los geoglifos y líneas, distribuidos en las
llanuras desérticas, enmarcadas por cerros, se han hallado piedras talladas
dispersas; un recinto subterráneo que estuvo techado, a modo de un laboratorio
espacial, y un sendero o camino de 12 metros de ancho.
El Geoglifo de Chupacigarro
Ubicado en el vecino asentamiento de Chupacigarro, a 1 kilómetro de la
Ciudad Sagrada de Caral; está trazado con piedras angulares. Representa la
conocida cabeza de perfil de estilo Sechín (valle de Casma); la cara se orienta
hacia el Este y muestra el ojo cerrado, la boca abierta y el cabello batido por
el aire o la sangre que fluía de la cabeza.
Su ubicación en un lugar destacado, en medio de la pampa, entre dos
alineamientos de piedras, sugiere un tratamiento social especial, en directa
vinculación con observaciones astronómicas y actos religiosos.
Medicina
El conocimiento médico está evidenciado en la presencia recurrente de
plantas conocidas por sus propiedades curativas; muchas de ellas fueron
enterradas en contextos de ofrendas.
Son numerosos los paquetes doblados de tallos y hojas de sauce (Salix
humboldtiana), dejados en diversos contextos, y dentro de hoyos. Los habitantes
de la zona los usan para atenuar los dolores de cabeza. Es interesante recordar
que el principio activo de la Aspirina es el ácido acetilsalicílico, cuya
versión natural se extrae del sauce.
Alimentación Balanceada
Consumieron vegetales combinados con productos marinos, peces, moluscos
y crustáceos. Entre los peces seleccionaron a las anchovetas y sardinas,
especies conocidas por su alto contenido proteico, así como por su fácil
deshidratación para fines comerciales. El intercambio interregional favoreció
la diversidad de productos complementarios.
La Anchoveta
En épocas prehispánicas, la anchoveta (Engraulis ringens) tuvo una
presencia muy importante en la alimentación. Se han recuperado evidencias de su
consumo en varios asentamientos desde el período Precerámico Medio (7000 a 3000
a.C.).
Entre todas las especies marinas consumidas, la anchoveta tuvo un lugar
preferencial debido a su abundancia, a sus condiciones físicas que facilitan su
deshidratación y conservación, y a su alto valor nutritivo.
Mediante técnicas de secado y salado se logró conservar y almacenar el
pescado por largo tiempo.
Esta abundante especie marina sustentó el intenso intercambio entre
pescadores y agricultores y fomentó una compleja esfera de interacción, que
integró a poblaciones de costa, sierra y selva.
AGRICULTURA CARAL.
Tecnologías Agrícolas, Producción y Manejo
Genético de Algodón
Se produjeron conocimientos en ingeniería agraria, que se aplicaron a la
construcción de canales de riego, la habilitación de reservorios de agua, el
acondicionamiento de terrazas para el cultivo, la manufactura de instrumentos
de labranza y la probable fertilización de los suelos con guano de las aves
marinas y con desechos de cabezas de anchovetas, entre otros
Manejo genético y el incremento de la
producción
Con la civilización se formó un nuevo grupo social que tenía por
objetivo mejorar las especies y el rendimiento de los cultivos con fines
alimentarios e industriales, como el algodón de varios colores.
La experimentación genética permitió la producción de plantas con frutos
de mejor calidad y tamaño y con mayor resistencia a las plagas. Con este manejo
se obtuvo una mayor producción, tanto en alimentos cuanto en productos para el
intercambio con el litoral y otros pisos ecológicos. Uno de los productos
importantes para el intercambio fue el algodón, muy apreciado por su fibra. Este
debió pasar por un proceso de mejoramiento genético para obtener fibra más
larga, variedad de colores y mayor rendimiento. Así lo testimonia el registro
arqueológico de Caral.
Combustible vegetal
En el asentamiento de Miraya se recuperó una bolsa de junco o shicra,
que contenía cuatro envoltorios tejidos de dimensiones menores y forma
alargada. Cada uno de ellos tenía en su interior un paquete de fibras de color
pardo, que pertenecen a la cactácea
Espostoa melanostele. En Ancash, esta fibra es llamada “pumpush” o
“puña” y en Huánuco la denominan “cahuay”. Informantes de Conchucos la
describen como una planta de puna, usada para mantener encendido el fuego. Fue
empleada por los pobladores de Supe y es testimonio del intercambio
interregional.
Tecnologías Constructivas Sismo resientes y
Mecánica de Fluidos
Tecnologías constructivas sismorresistentes.
Para construir edificios piramidales monumentales y garantizar su
estabilidad aplicaron conocimientos de ingeniería, tanto estructural cuanto de
resistencia de materiales. Destaca la forma geométrica aplicada al trazado y
construcción de las plazas circulares de Caral.
En su aplicación combinaron los conocimientos de matemáticas, geometría,
astronomía e ingeniería con el arte y las creencias religiosas. Para ello
usaron instrumentos de piedra y madera, sogas y bolsas de fibras fibras
vegetales llenas de piedras. Con pigmentos minerales prepararon las pinturas de
los muros.
La Quincha de Caral
Los recintos de quincha de Caral se caracterizan por el uso de postes de
huarango (15 a 30 cm de diámetro) como soportes principales. En base a ellos se
tejió un armazón al que se atravesaron, de manera horizontal, cañas y carrizos
en pares y en menor grado otros tallos menores.
Mecánica de fluídos
En la Ciudad Sagrada de Caral se han encontrado cinco altares con
fogones, especialmente diseñados. Todos presentan conductos de ventilación
subterráneos, que tenían la función de mantener el fuego encendido por un
tiempo prolongado, mediante el aprovechamiento de la fuerza de los vientos.
BIENES MANUFACTURADOS PARA LA VIDA COTIDIANA
En cada uno de los siete asentamientos que vienen siendo excavados se
han recuperado instrumentos que fueron usados en las actividades cotidianas
preparación y consumo de alimentos. Al igual que en las sociedades tardías, la
organización de grandes festines y banquetes por parte de la clase gobernante
habría permitido afianzar los lazos de cohesión de la población.
El registro arqueológico demuestra que los caralinos usaron mates como
contenedores, botellas, tazas y platos; también, cucharas de madera tallada,
platos, tazones y morteros de piedra. Para contener algunas sustancias también usaron
valvas de moluscos.
Textilería de la Cultura Caral
Producción e Innovación Tecnología de
Textiles
Una de las actividades más importantes que caracterizó a la sociedad de
Caral fue la producción y el almacenamiento de algodón en gran escala. Esto se
evidencia en el hallazgo de abundantes semillas y motas de algodón (Gossypium
barbadense) en sus diversos asentamientos. Destacan los grandes atados
compactos de algodón de colores, pardo, marrón, crema y beige, procedentes de
Miraya y la Ciudad Sagrada de Caral.
Con la introducción del algodón se optimizó la industria textil de los
inicios de la civilización. La incorporación de este producto agrícola añadió
nuevas posibilidades y variantes al proceso del tejido: con la docilidad del
algodón y de el hilado se obtuvieron fibras más finas, y, al mismo tiempo, de
acuerdo al grado de torsión y retorsión, mayor resistencia.
Sin embargo, no se dejó de lado el uso de otras fibras vegetales
(totora, junco, cabuya, enredadera, corteza de madera, etc.) que antecedieron
al uso de algodón en la producción textil. Más bien, con la mezcla de los
materiales se añadieron nuevas posibilidades al tejido, como en el caso del
quipu, recuperado en el Edificio Piramidal La Galería de la Ciudad Sagrada de
Caral.
Uso y valor simbólico de los textiles
En la sociedad Caral se ha registrado el uso de textiles con diferentes
fines:
- Doméstico, para vestidos, calzado, etc.
- Intercambio, con fibras, cordeles, etc.
- Como marcador de status social, mediante elaboradas prendas y tocados
con diseños estructurales.
- Ritual, con objetos como los “ojos de dios” y telas para incinerar.
- Registro de información: quipus.
- Material de construcción: para aplicar capas de pinturas en los
enlucidos.
Taller textil
El registro arqueológico evidencia el uso de telares, agujas de hueso y
madera, ruecas de diferentes materiales, punzones y espadas de tejer de hueso,
así como ovillos, hilos, cuerdas e hilos retorcidos.
Elaboraron textiles de distintos colores naturales, con variadas
técnicas (torzal, anillado, llano, etc.) y diseños estructurales.
Cestería, fibras vegetales y shicras
La cestería fue una de las actividades artesanales de importancia en la
sociedad Caral. Consistió en la manufactura de cestas, sogas, esteras y,
principalmente, bolsas o shicras con fibras vegetales como totora
(Schoenoplectus sp. y Typha sp.), junco (Cyperus laevigatus), caña brava
(Gynerium sagittatum), carricillo (Phragmites australis), cabuya (Furcraea sp.)
y cortadera (Cortaderia sp.). Este último material fue obtenido en las regiones
altoandinas (2500-3000 m s. n. m.).
Manufactura de Bienes de Prestigio, Cuencas, Collares, Etc.
El sistema económico de la Civilización Caral, sumado al sistema
sociopolítico, generó especializaciones que, a su vez, crearon excedentes en la
producción y permitieron la acumulación de riquezas. Los excedentes fueron
invertidos en proyectos de beneficio público y en el mantenimiento de una élite
que asumió funciones administrativas, religiosas, políticas y tecnológicas.
La élite se diferenció por los adornos personales (collares de cuentas
de concha de moluscos) y los bienes de prestigio (tejidos de algodón,
utensilios, entre otros), de uso exclusivo
Talleres.
Mediante la división y sistematización del trabajo en la sociedad de
Caral contaron con especialistas encargados de la producción de bienes de
prestigio. Ellos se instalaron en diversos talleres donde elaboraron collares,
cuentas, dijes y otros objetos para el arreglo personal de vivos y muertos.
En la manufactura usaron diversos instrumentos, como percutores,
alisadores y perforadores de piedra y hueso.
La materia prima utilizada para los adornos personales era traída de
diferentes lugares: huesos de animales marinos y conchas del litoral, piedras
semipreciosas y otros minerales de la sierra, caracoles y madera de la selva
andina y mullu del Ecuador.
Cosmovisión
e ideología de la Cultura Caral
El
Rol de la Religión en el Sistema Social de Caral
Todas las actividades
emprendidas por los habitantes de Caral estaban, de una u otra forma, asociadas
con ceremonias y ritos.
Se reunían
periódicamente en las plazas y los salones ceremoniales con fogones de los
edificios públicos y viviendas, quemaban ofrendas, colocaban objetos en las
hornacinas y enterraban cabellos, fragmentos de cuarzo y otros valores
apreciados por ellos.
Modo
de entender el mundo
La sociedad de Caral
tuvo una cosmovisión del mundo en armonía con la preservación del medio
geográfico y sus recursos, así como, también, con el orden observado en el
espacio sideral. Teniendo en cuenta esas dimensiones, el ser humano ubicó su
verdadera condición, de ser parte de la naturaleza y del universo.
Ideología
Todas las acciones de
la vida social, en la política, religión, economía, ciencia, etc., estaban
relacionadas entre sí. Los líderes religiosos eran, a la vez, líderes políticos
especializados en astronomía o medicina, entre otros campos.
Los señores eran los
mediadores entre el grupo social que representaban, y el poder sobrenatural de
los ancestros y dioses. La religión era el instrumento de gran efectividad para
la cohesión pero también la coerción de la población; aseguraba el poder
político, la jerarquía y el orden social. La sociedad participaba en las
ceremonias calendarizadas por las autoridades y trabajaba para servir a sus
dioses y a las autoridades, que los representaban ante ellos.
Mitos,
ceremonias, ritos y ofrendas Parafernalia religiosa.
Los encargados de las
ceremonias utilizaron materiales y objetos a los que dieron significados
simbólicos, según el tipo de celebración. Usaron cuarzos, flautas, figuras
modeladas, moluscos, anchovetas y textiles quemados, artefactos de piedra,
hueso, madera, junto con mechones de cabello humano.
También han sido
encontrados objetos en forma de inhaladores, elaborados con huesos de
camélidos, y contenedores de conchas de caracol de selva (Megalobulimus spp.).
Asimismo, se han hallado ofrendas compuestas por numerosos caracoles de loma
(Scutalus proteus), que viven en parajes desérticos, en asociación con el
cactus San Pedro (Trichocereus pachanoi), conocido por sus propiedades
alucinógenas y por ser consumido tradicionalmente durante los rituales
religiosos.
Ofrendas.
Gran parte del material
arqueológico recuperado ha sido encontrado en contextos de ofrendas. Es
recurrente el hallazgo de conglomerados de vegetales, fragmentos de cuarzo,
choros y alimentos, acomodados, enterrados y muchas veces quemados.
Ofrendas
Enrejadas
Se trata de complejas
ofrendas, consistentes en ejes florales de cabuya amarrados entre sí a modo de
una litera. Están asociadas con numerosos y diversos componentes: minerales,
como cuarzos, vegetales, plumas, fibras, algodón, así como diversos objetos
manufacturados. Ellas revelan un profundo contenido simbólico.
Arte y Música de la Cultura Caral.
Importancia del Arte y La Música de la
Cultura Caral. Se han
recuperado tres conjuntos musicales, conformados por instrumentos de viento,
que ratifican la práctica musical colectiva y la organización compleja en la
sociedad de Caral. Ellos estuvieron asociados con caracoles, como instrumentos
de percusión.
Las actividades
religiosas y sociales incluyeron ejecuciones musicales, a cargo de grupos
especializados en esta elaborada expresión artística.
El arte musical tuvo un
rol importante en las actividades de la población; esta tradición ha continuado
como parte de la herencia cultural de las sociedades andinas de todos los
tiempos.
La música ha sido,
desde los albores de la civilización andina, parte fundamental del ceremonial y
la religiosidad. Prueba de ello es el hallazgo de 32 flautas depositadas como
ofrendas bajo el piso de la plaza circular en la Pirámide del Anfiteatro.
Fueron colocadas sobre una piedra cortada acompañadas por un canto rodado a un
lado y al otro por una figurina de barro crudo sin rostro que se deshacía al
tacto, todo cubierto por más piedras cortadas. Se les ha clasificado como
"flautas traversas", pues son tubos delgados con un orificio central
de forma ovalada que sirve de embocadura.
Sólo en dos casos dicha
abertura es rectangular. En el fondo de la embocadura un triángulo hecho de
arcilla cruda sirve de tabique regulador que distribuye el aire entrante hacia
ambos extremos. Fueron elaboradas usando huesos de ala de pelícano. Las flautas
están decoradas con representaciones de monos, aves, serpientes y figuras
humanas. Algunas no presentan ningún tipo de decoración.
En otro sector de la
misma Pirámide del Anfiteatro fue hallado otro conjunto de 38 instrumentos de
vientos, posiblemente cornetas hechas con hueso de camélido o venado. Estas no
tienen embocadura sobre el tubo y su superficie está decorada con canales
horizontales.
Fuente: Ministro de
Cultura del Perú – Zona Arqueológica de Caral.